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Abogado civil de Madrid Salinas Abogados asesorando a clientes sobre daños causados por ramas y raíces de árboles vecinos.
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Árboles del vecino: qué puedes exigir

Las ramas del árbol vecino invaden tu parcela, las raíces están levantando el suelo o las hojas obstruyen constantemente los desagües. Al principio puede parecer una simple molestia entre propietarios, pero el problema cambia cuando aparecen grietas, daños en el muro, roturas de tuberías o riesgo de caída.

En estos casos no conviene empezar cortando por cuenta propia ni entrar en una discusión interminable. La solución depende de dónde esté plantado el árbol, qué elementos invaden la finca y qué daños se estén produciendo. En Madrid Salinas Abogados, abogado civil en Sevilla⁠ estudiamos este tipo de conflictos para determinar qué puede exigirse y cómo dejar preparada la prueba antes de reclamar.

¿Puede el vecino plantar árboles junto a la linde?

El propietario no puede plantar árboles ignorando las distancias establecidas por la normativa, las ordenanzas municipales o las costumbres del lugar.

El artículo 591 del Código Civil señala que no pueden plantarse árboles cerca de una finca ajena sin respetar las distancias previstas. Como regla supletoria, establece una distancia de dos metros para árboles altos y de cincuenta centímetros para arbustos o árboles bajos.

Estas distancias se miden desde la línea divisoria de las fincas. No obstante, antes de reclamar es necesario comprobar si existe una ordenanza municipal específica, una servidumbre, un acuerdo previo entre propietarios o una situación mantenida durante muchos años que pueda complicar el conflicto.

La ubicación exacta de la linde resulta esencial. Cuando existen dudas sobre los límites de cada parcela, conviene revisar escrituras, planos catastrales y mediciones técnicas. La protección de la finca y sus límites forma parte del contenido práctico del derecho de propiedad y sus mecanismos de defensa⁠.

Ramas que invaden la finca

Cuando las ramas de un árbol se extienden sobre la finca vecina, el propietario afectado puede exigir que sean cortadas.

La facultad de exigir la poda no significa que pueda acceder a la finca ajena o cortar el árbol sin autorización. Lo correcto es comunicar la situación al propietario, identificar las ramas afectadas y solicitar formalmente que realice la poda dentro de un plazo razonable.

Actuar por cuenta propia puede generar una reclamación en sentido contrario si el corte causa daños, desequilibra el árbol o provoca su caída. Una poda aparentemente sencilla puede convertirse en un problema de responsabilidad civil.

Cuando exista riesgo de desprendimiento, peligro para las personas o amenaza para la vivienda, conviene obtener fotografías y, si es necesario, un informe de un técnico o especialista en arboricultura.

Raíces que entran en la parcela

El régimen de las raíces es diferente. El artículo 592 del Código Civil permite al propietario cortar dentro de su propia finca las raíces que penetren desde la finca vecina.

Sin embargo, esa facultad debe ejercerse con prudencia. Cortar raíces principales sin valorar las consecuencias puede desestabilizar el árbol y provocar su caída. Si el árbol termina dañándose o genera un riesgo mayor, el conflicto se complica considerablemente.

Antes de intervenir, lo recomendable es contar con asesoramiento técnico. El informe debe identificar el origen de las raíces, los daños ocasionados y la forma segura de eliminarlas o contenerlas.

Si las raíces han roto tuberías, levantado pavimentos o afectado a un muro, el coste de reparación puede reclamarse siempre que exista prueba suficiente de la relación entre el árbol y los daños.

¿Quién responde por los daños?

El propietario del árbol puede responder cuando los daños proceden de una falta de mantenimiento, de una plantación indebida o de la ausencia de medidas razonables para evitar un perjuicio previsible.

No basta con acreditar que existe un árbol en la finca contigua. Hay que demostrar que sus ramas, raíces o estado de conservación han causado el daño reclamado.

La prueba suele construirse mediante fotografías, vídeos, informes técnicos, presupuestos de reparación, facturas y comunicaciones enviadas al vecino. Si el árbol ha provocado grietas, humedades o daños estructurales, el informe pericial será especialmente importante.

En los conflictos vecinales, la prueba documental tiene el mismo valor que en cualquier otro incumplimiento. Incluso cuando los acuerdos fueron informales, los mensajes y comunicaciones pueden ser decisivos, como explicamos al analizar cómo probar un acuerdo verbal incumplido⁠.

Qué hacer antes de reclamar

El primer paso es documentar el estado del árbol, la invasión de ramas o raíces y los daños existentes. Las fotografías deben mostrar tanto el detalle del daño como su relación con la finca vecina.

Después conviene comunicar el problema por escrito. Si no existe respuesta o el vecino se niega a actuar, debe remitirse un requerimiento formal que describa la situación, solicite la poda o reparación y conceda un plazo concreto.

Desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025, en numerosos procedimientos civiles es necesario acreditar un intento previo de solución extrajudicial. Por eso, una negociación bien documentada no es una formalidad inútil, sino una parte relevante de la estrategia. En la web explicamos el funcionamiento de los mecanismos alternativos de solución de conflictos⁠.

Si el problema persiste, podrá plantearse una demanda para exigir la poda, la eliminación de las raíces, la adopción de medidas de seguridad y, cuando proceda, la indemnización de los daños.

No esperes a que el daño aumente

Las raíces continúan creciendo y las ramas no desaparecen por mantener una conversación cordial. Cuando el árbol amenaza un muro, una cubierta o una instalación, dejar pasar el tiempo suele encarecer la reparación y dificultar la prueba.

En Madrid Salinas Abogados⁠ revisamos las escrituras, fotografías, informes técnicos y comunicaciones existentes para determinar qué actuación resulta viable. El objetivo es intentar una solución eficaz sin juicio, pero preparar correctamente la reclamación si el vecino no colabora.

Un conflicto por árboles puede parecer menor hasta que el daño ya está hecho. Actuar pronto, con prueba y un requerimiento adecuado, suele ser la mejor forma de proteger la propiedad.


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